La misión de la flota mediática, article del nostre soci Pepe Reig en Levante-EMV

Article del nostre soci Pepe Reig, sobre els Cornetes de l’Apocalipsi o el que alguns han denomitat la Brunete Mediàtica, altres li hem nomenat Colpisme mediàtic i Pepe parla de Flota Mediàtica. Una manera d’entendre l’acció política més extremadament de dretes en Espanya. Cal recordar que alguns dels afamats cornetes han estat a sou de RTVV: Carlos Dàcila, Sanchez Dragó, etc..i alguns altres com Losantos han rebut prebendes dels governs del PP: 4 llicències de TDT en aquest cas, més els interessos creuats amb Intereconomia ia ltres.

Adjuntem l’article: Levante 2011 09 25

http://www.levante-emv.com/opinion/2011/09/26/mision-flota-mediatica/842702.html

Pepe Reig

Así como la derecha republicana de Estados Unidos tiene su Tea Party, la española tiene a sus Cornetas del Apocalipsis. Así es como llama José Mª Izquierdo a los Ussía, Losantos, Sostres, Dragó y demás publicistas de la barbarie y el insulto. Estos son los encargados de tirar de la derecha hasta despojarla de cualquier posible complejo.
La mayoría de los medios son poco críticos con el sistema en el que viven, pero una cosa es estar a la derecha y otra muy distinta pertenecer a la Flota mediática de la derecha, creada a base de concesiones de frecuencias del PP y tolerancia del PSOE. Intereconomía, Libertad Digital o La Gaceta son, junto a los acorazados de siempre, La Razón, ABC y El Mundo, el brazo ejecutor de aquella «derecha sin complejos» que fue el proyecto de Aznar y constituye hoy su legado.
Los complejos de la derecha civilizada europea venían de su escasa participación en la victoria sobre el fascismo, pero la española es un caso peculiar: nacida de los restos del franquismo, la AP de Fraga más los democristianos de UCD, nunca llegó a completar su «transición» a la democracia. Sus complejos eran otros. La falta de currículo antifranquista de las clases conservadoras, y el temor de la izquierda a la involución, tampoco propiciaron su reciclaje cívico. El déficit de cultura democrática se fijó en el ADN del PP, como demuestra la negativa a condenar los crímenes del franquismo, la intimidación de jueces, periodistas y políticos, o el constante recurso al plan B, como en el tamayazo, la conspiranoia del 11-M y el bloqueo a la renovación del Tribunal Constitucional. Tácticas que se acercan a una suerte de golpismo light.
Pues bien, aquella flota mediática viene a ser el intelectual orgánico de ésta derecha sin reciclaje. Y su especial misión es impedir que el Partido Popular llegue a convertirse nunca en una derecha «normal». Es decir, que entre europeizarse como conservadurismo, rompiendo el cordón umbilical con el franquismo, o permanecer como única derecha atípica con opciones de gobierno, lo que se persigue es que el PP opte siempre por lo segundo. Esta función tiene una derivada: facilitar el paso del franquismo residual al populismo, nueva moda europea, sin parar apenas en el conservadurismo democrático. La flota será el puente para ese paso.
Los cornetas de la flota inventan y modelan las mentiras que, tarde o temprano, asumirá el PP como política oficial: basta que una idea sea lo bastante ultra, para que, primero Aguirre y Oreja y luego el resto, la repitan hasta en la sopa. Unos crean el marco, otros encajan el discurso. Los medios afines le marcan al PP la onda, y el PP nos la marca a los demás, como acabamos de ver con el intento de reinstaurar la censura previa en RTVE.
Era sin duda una importante misión, una misión histórica, y a la vista de la clase de derecha que tenemos que sufrir, puede gritarse «¡misión cumplida!».

Profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha

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