¿Podría una falla terminar en la Audiencia Nacional? por Carlos López Cerezuela

La detención de los dos titiriteros en Madrid coincide en el tiempo con la investigación (antes imputación) de un poeta y dos raperos por delitos relacionados con los límites de la libertad de expresión. La detención del cantante de Def Con Dos o la investigación de un concejal en Madrid por un tweet son otras muestras del momento en el que vivimos.

La sátira política podría haberse convertido en delito si un juez no interpreta correctamente el sentido del humor o una metáfora dramática. Incluso podríamos decir que hemos llegado a un momento donde el mal gusto o la mala educación se podrían convertido en delito.

En una situación de este tipo los valencianos deberíamos alzarse todos a una voz a favor de la sátira política y de la libertad de expresión. Nuestras fallas son, en su espíritu fundacional, la reivindicación más rotunda de la ironía, el sarcasmo y el sentido figurado para criticar un statu quo. El universo fallero es muy grande y plural y aunque ya sabemos que hay fallas exclusivamente estéticas y espectaculares aún conviven un amplio abanico de fallas críticas e incluso combativas. La Ley Mordaza contiene elementos suficientes para llevar una falla en la Audiencia Nacional.

Quizá ahora resulte alarmante una afirmación de este tipo pero sólo hay que recordar que una falla fue motivo de polémica religiosa al considerarse desde el mundo musulmán una falta de respeto. El fundamentalismo y el fanatismo no es exclusivamente religioso sino también esencialmente economicista y político. El apremio de la libertad de expresión es un intento de limitar la disidencia en un momento donde el pensamiento único y la solución única a los problemas son el elemento básico de la gobernanza mundial.

Es curioso comprobar cómo mientras la exposición a productos cada vez más tóxicos desde el punto de vista mediático -especialmente en la televisión- no encuentra límites de edad ni de advertencia el legislador se preocupa tanto de las expresiones perimetrales de determinadas ideologías especialmente dentro de la izquierda ideológica.

No es una estrategia política exclusivamente española sino mundial nacida de la huella emocional de los atentados de las torres gemelas. La tensión libertad-seguridad es clásica en la lucha ideológica históricamente. Hoy en día esta tensión está caminando hacia la pérdida de libertades en favor de la seguridad. Los beneficiarios de este resbalamiento son las empresas multinacionales que requieren un espacio pacificado (seguir) para hacer negocio pero también especialmente sus marionetas políticas de la derecha ideológica intenacional que ven como
en los temas de seguridad encuentran un yacimiento de voto importantísimo y transversal.

Meter el foco en la seguridad física (terrorismo, policía, peligro, por) funciona no sólo como la mejor cortina de humo para la corrupción sino como un creador de estado de ánimo que favorece determinadas soluciones políticas. El miedo es una pulsión básica de voto conservador.

Per això el Telediario de la 1 dedica cinco minutos a los titiriteros y un minuto a la corrupción del PP. Y no creo que los temblara la mano con una falla. De hecho, sería más impactante aún.

Carlos López Cerezuela

socios ACICOM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*