Los medios de comunicación españoles no son transparentes, esconden la información sobre su independencia, perdiendo su credibilidad.

La Fundació Compromiso y Transparencella que tiene como misión fortalecer la confianza de la sociedad en las instituciones y empresas impulsando el buen gobierno,
la transparencia y el compromiso social, ha presentado ahora su informe respecto a la situación en 2018 PRIMERA PLANA: Informe de transparencia y buen gobierno sobre independencia y credibilidad editorial de los grupos de comunicación

Los medios de comunicación españoles pecan de opacidad a la hora de referirse a las políticas y prácticas que desarrollan “para garantizar su independencia y credibilidad editorial”. Es la conclusión a la que ha llegado la Fundación Compromiso y Transparencella en un reciente informe en el que ha analizado 21 grupos y medios de comunicación, tanto cotizados como no cotizados. Su conclusión es que ninguna informa como sería exigible sobre estos aspectos, que resultan importantes para que el lector sepa si sus noticias podrían tener algún tipo de sesgo por razones políticas o empresariales.

El informe parte de la base de que las compañías editoras que conforman el denominado 'cuarto poder’ tienen una importante influencia sobre la toma de decisiones, por este motivo existan una serie de aspectos sobre su actividad sobre los que deberían ser más transparentes, aunque no estén obligadas por ley. Esto no debería “servir para justificar la extrema opacidad que muestran en todo lo que se refiere a sus políticas y prácticas para garantizar su independencia y credibilidad editorial”, exposa.

Sus autores establecen un baremo en el que los grupos de comunicación pueden obtener entre cero y 38 punts, dependiendo de su grado de transparencia. Ninguna aprueba (24 puntos o más) y lo que más puntuación obtiene es Atresmedia Corporación (18), seguido de Prisa (17), Mediaset (13), Vocento (12) y Unidad Editorial (8).

Puntuación de los grupos

A continuación, se encuentran la editora de eldiario.es (cinco), el Grup Herald-Henneo (cuatro), Imagínese grupo (de), grupo Zeta (de), grupo Godó (un) Joly y Grupos (un). No cumplen ninguna de las variables y, para muchos, obtienen 0 punts, las editoras del Español y El Confidencial, el Grup COPE, Planeta, Editorial Prensa Ibérica, Segre, el Grupo Voz de Galicia, Hermes Comunicaciones (El Punt Avui), Intereconomía y Promicsa-Diario de Tarragona.

Puntuación de los grupos

Para que un proyecto periodístico tenga éxito se requieren tres ingredientes: buenos propietarios, buenos periodistas y un poco de suerte. Si hay buenos propietarios, el riesgo de contar con malos periodistas es muy bajo. Si no hay buenos propietarios, aunque haya buenos periodistas, las probabilidades de que el proyecto eche adelante son muy reducidas. Como se desprende de la anterior, en la ecuación propietarios + periodistas = empresa periodística, el factor de los propietarios tiene un enorme peso para lograr el éxito del proyecto.

Entre las conclusiones de este informe podemos destacar:

1 Resulta imprescindible que las empresas periodísticas informan con transparencia de quienes son los titulares de su propiedad, hagan públicos los vínculos que puedan afectar a su independencia editorial y arbitran las medidas oportunas para gestionar adecuadamente los conflictos de intereses. No resulta aceptable que ninguno de los grupos no cotizados informe con claridad sobre los propietarios de la empresa.
2 Junto a la información sobre los titulares de la empresa y su participación en el capital es necesario que todos los grupos, cotizados y no cotizados, hagan públicos los vínculos de sus propietarios (económicos, polítics, familiares, etc.) que puedan afectar a la independencia y credibilidad editorial.
3 El órgano de gobierno debe reflexionar sobre la adopción de las medidas más eficaces (constitución de una fundación como accionista mayoritario, exigencia de mayorías cualificadas para la adopción de determinadas decisiones, reserva de competencias, etc.) para blindar su independencia y credibilidad editorial.
4 El proceso de selección de consejeros resulta clave para asegurar que los valores de la credibilidad e independencia editorial serán protegidos al más alto nivel. No resulta verosímil que esa garantía pueda existir si en el proceso de selección no se incorpora ese criterio y si en la composición del consejo no se incluyen perfiles con esas características.
5 Entre las competencias específicas del órgano de gobierno debe incluirse, de manera clara y explícita, su responsabilidad para supervisar los riesgos asociados a la independencia y credibilidad editorial.
6 Los informes de sostenibilidad, de responsabilidad corporativa o de información no financiera deben incluir un capítulo específico en el que se identifican, analizan y explican las medidas adoptadas para gestionar los riesgos que puedan afectar a la credibilidad e independencia editorial. Las empresas no cotizadas deben empezar a incorporar en sus prácticas la información pública sobre estos riesgos.
7 Todos los medios deben desarrollar o adoptar un código deontológico o estatuto de redacción y hacerlo público para que puedan acceder todos los grupos de interés: lectores, sociedad civil organizada e inversores y accionistas.
8 Se ha producido una mejora en el área de creación y divulgación de contenidos gracias al
compromiso de dos cabeceras (El País i El Mundo) con la iniciativa del Trust Project, analizada en este informe. Destacamos esta iniciativa porque la mayoría de los estándares del Trust Project profundiza en cuestiones relacionadas con el proceso informativo, concretamente con la verificación de hechos y fuentes, el tratamiento de fuentes anónimas, el defensor del lector o la necesidad de separar la naturaleza de la actividad, diferenciando claramente la opinión de la información y los contenidos publicitarios.
9 El incremento de los “contenido de marca” en los medios supone una oportunidad de generar ingresos para los medios pero plantea importante riesgos que pueden afectar a la credibilidad de estos. Resulta urgente que los medios sean transparentes en el etiquetado de los “contenido de marca” comunicando con claridad a sus lectores las condiciones y características de este tipo de col·laboracions. La transparencia constituye una garantía para defender, igualmente, la independencia editorial de sus redactores. Sería conveniente que las principales asociaciones de periodistas aprobaron criterios y estándares en esta cuestión que fueran aplicables a todo el sector para evitar confusiones en los lectores, periodistas y anunciantes.
10 Los códigos deontológicos y las iniciativas como el Proyecto de confianza deberían reforzarse con sistemas de control (conformidad) que verifican el grado de cumplimiento de los criterios
recogidos en esos códigos o iniciativas. En este sentido, sería aconsejable que los medios reflexionan sobre la oportunidad de designar un responsable de llevar a cabo esta tarea específica.

Descárgate el informe en: https://www.compromisoytransparencia.com/informes/primera-plana-informe-de-transparencia-y-buen-gobierno-para-garantizar-la-independencia-y-credibilidad-editorial-2018

L’informe anterior, presentado en 2017 lo puedes descargar en:
https://www.compromisoytransparencia.com/informes/primera-plana-informe-de-transparencia-y-buen-gobierno-para-garantizar-la-independencia-y-credibilidad-editorial

http://www.revistaelobservador.com/images/stories/envios_17/septiembre/transparencia.pdf

Para saber más: